¿Qué es meditar?

Mucha gente define la meditación como un “no pensar”. Yo creo que esa tal vez puede ser la consecuencia, pero no su esencia ni su fin.

Para mí, la meditación es aquella actitud / actividad por la que nos conectamos con nuestra esencia más profunda de serenidad y compasión infinitas. Así, cuanto más compasivos con nosotros mismos seamos capaces de ser mientras meditamos (y nos damos cuenta de nuestras limitaciones, cuando vienen continuos pensamientos a nuestra mente, a pesar de pretender mantenerla callada), así de tan compasivos seremos capaces de serlo hacia los demás, al terminar de meditar.

Visualmente, yo definiría la meditación como la actitud de observar, acompañar y acoger a un bebé, mientras gatea, para evitar que se aparte del espacio por donde puede moverse con seguridad.  Si el bebé se aparta de ese espacio seguro, lo que haríamos sería recogerlo con amorosidad y volverlo a dejar por el espacio en que puede moverse. Esa amorosidad aplicada a nosotros mismos, mientras observamos nuestras limitaciones al intentar serenar la mente, esa compasión, creo que es la esencia misma de la meditación. Pues cuanto más amorosos y compasivos seamos capaces de ser con nosotros mismos, así de tan compasivos y generosos seremos capaces de serlo con los demás, cuando terminemos la meditación, pues ese será el nivel de energía que habremos alcanzado.

La meditación es, por tanto, un camino de aprendizaje hacia la auto-comprensión y compasión, como vías para lograr una mayor compasión hacia el resto de seres vivos, clave para la convivencia social, e incluso para la eficiencia empresarial (de ahí, la creciente aplicación en el ámbito corporativo).

¿Y el Mindfulness? ¿Qué es? ¿En qué se diferencia de la meditación?

Realmente el Mindfulness no es más que una técnica de meditación concreta. Una técnica de meditación que consiste en fijar la atención completamente en aquella actividad que estemos realizando en cada momento. Consiste, por tanto, en estar “totalmente presentes en el presente” -valga la redundancia- ya sea duchándonos, andando, cocinando o fregando.

En una ocasión, le preguntaron a un Maestro Zen:

  • ¿Qué hace Usted para estar iluminado?
  • Pues yo me levanto, me ducho, desayuno,… – contestó el Maestro
  • Maestro, pero… ¡eso también lo hacemos nosotros! -espetaron sus jóvenes discípulos.
  • No. Ustedes mientras se duchan están pensando en todo lo que tienen que hacer después, mientras desayunan, están pensando lo tarde que llegan o las cosas que van a hacer en el trabajo. Cuando yo digo que me ducho, me refiero a que me centro en sentir la temperatura del agua, su contacto con mi cuerpo, mis sensaciones, etc. Cuando desayuno, soy consciente de los elementos de la naturaleza que han hecho posible el alimento que me llevo a la boca. Me fijo en su olor, su color, su textura, su sabor, …

Por ello es importante aprender a practicar esta técnica en actividades sencillas, para poder extenderla a situaciones más difíciles de nuestra vida.

Se ha demostrado científicamente que tanto la meditación como la técnica del Mindfulness producen cambios físicos evidenciables en el cerebro, que ayudan a afrontar el estrés y las emociones mal llamadas “negativas”.